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por Danielle
Knight
WASHINGTON, oct (IPS) El mastodónico
Citigroup, uno de los bancos más grandes del mundo, es el
nuevo blanco de activistas que en 1999 participaron del boicot
contra la Organización Mundial de Comercio y el mes pasado
acometieron contra el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Ambientalistas, estudiantes y organizaciones
comunitarias de Estados Unidos presionan hace una semana al
gigante financiero con sede en Nueva York para que interrumpa
su inversión en proyectos energéticos, forestales y de infraestructura
social y ecológicamente destructivos.
Los promotores de la campaña señalan la represa de las Tres
Gargantas, en China, y el oleoducto que se construye en selvas
tropicales de Chad y Camerún, para afirmar que Citigroup contribuye
a la destrucción del ambiente.
''Hay ciertas actividades cuya financiación ya no es aceptable
en ninguna parte del mundo. Los sistemas que sostienen la
vida del planeta son destruidos diariamente'', dijo Ilyse
Hoge, de la Red de Acción del Bosque Tropical (RAN), la organización
ambientalista de California que dirige la campaña de protesta.
Citigroup surgió en 1998 de la fusión de Citicorp y Travelers
Group y sus activos suman 668.000 millones de dólares.
Las empresas subsidiarias de Citigroup abarcan el sector bancario
(Citibank), servicios bursátiles (Salomon Smith Barney), fondos
de inversión (Primerica), seguros (Travelers Property Casualty),
compañías inversoras (Sterling LLC, Commercial Credit) y fondos
de pensión (Travelers, Life and Annuity).
Si bien los activistas admitieron que tomará tiempo doblegar
a semejante corporación, RAN ha comenzado a reunir información
acerca de actividades del grupo que juzga cuestionables.
Entre los proyectos combatidos por los activistas se cuenta
el oleoducto de 1.100 kilómetros de extensión a construirse
desde Doba, en Chad meridional, hasta la costa atlántica de
Camerún, que tendrá un costo de 3.700 millones de dólares
y contempla el desarrollo de yacimientos de hidrocarburos
en el punto de partida.
Los organizadores de la campaña creen que ese proyecto afectará
a poblaciones locales y fomentará la corrupción, y que amenaza
bosques tropicales intactos. Citigroup es asesor financiero
del consorcio de compañías privadas que se proponen construir
el oleoducto.
RAN también tiene en su lista la central hidroeléctrica de
las Tres Gargantas, en China. La represa debe entrar en operaciones
en 2009 y su embalse, de 660 kilómetros de longitud, a mitad
del curso del río Yangtze, el más largo del país, causará
el desalojo de un millón de personas.
El embalse inundará de modo permanente 32.000 hectáreas de
tierras de cultivo, 13 ciudades, 140 centros urbanos de menor
tamaño, 657 fábricas y cientos de reliquias arqueológicas,
según los ambientalistas.
La firma Salomon Smith Barney, filial de Citigroup, colaboró
con el Banco de Desarrollo de China en la colocación de títulos
de deuda para financiar las obras de la central hidroeléctrica.
RAN tambien indicó que Citigroup invierte en compañías de
aceite de palma de Indonesia acusadas por los ambientalistas
de causar devoradores incendios de bosques en ese archipiélago
del sudeste de Asia.
Lea Johnson, portavoz de Citigroup, negó que la corporación
invierta en proyectos ecológicamente destructivos. ''Si bien
estamos de acuerdo con muchas de las causas que defiende RAN,
objetamos su estrategia de difundir falsa información para
lograr sus propósitos'', dijo a IPS.
Johnson destacó que Citigroup trabaja con grupos ambientalistas,
como el Instituto de Recursos Mundiales, la Federación Nacional
de Vida Silvestre, de Estados Unidos, y otras grandes organizaciones.
"Citigroup conduce sus negocios de una manera moral, social
y ambientalmente responsable", aseguró.
No todos los grupos ambientalistas se han unido a la campaña
encabezada por RAN, aunque casi todos afirman que Citigroup
debería asegurarse de que sus inversiones no perjudiquen el
ambiente.
Julie Tanner, gerenta de la división de ambiente y finanzas
de la Federacion Nacional de Vida Silvestre, ajena a las protestas,
informó que su organización discute con Citigroup modos de
adaptar la actividad de la corporación a la conservación del
ambiente.
Al respecto, Tanner explicó que la federación ha señalado
a Citigroup el ejemplo de otros bancos, que desarrollan políticas
ambientales.
''Estamos de acuerdo en que Citigroup debe otorgar mayor consideración
a cuestiones ambientales en sus créditos e inversiones'',
dijo.
Mientras, Katherine Legomsky, de la Universidad de Yale, en
Estados Unidos, afirmó que ''la campaña de presión de RAN
está cobrando velocidad, especialmente entre estudiantes".
''Cuando acepté pagar a Citigroup mi préstamo de estudiante,
no me comprometí a financiar oleoductos a través de bosques
tropicales africanos ni actividades mineras en la cuenca del
Amazonas'', advirtió Legomsky.
John Halle, un profesor de música de Yale, anunció el retiro
del dinero que invirtió en Citigroup hasta que la corporación
cambie su política.
''Citigroup se ha distinguido por la financiación de una serie
de empresas mal concebidas, que ponen en peligro no sólo el
bienestar de individuos y grupos, sino de culturas y ecosistemas'',
dijo Halle en un comunicado.
Así mismo, miles de jóvenes estadounidenses se comprometieron
a suspender el uso de la tarjeta de crédito recibida del Citibank,
según aseguraron los estudiantes que la semana pasada se manifestaron
en Nueva York.
RAN acaba de finalizar con éxito una campaña contra Home Depot,
el mayor venedor minorista del mundo de artículos y herramientas
para reparaciones y la ampliación del hogar.
Home Depot, de la ciudad de Atlanta, anunció que a fines de
2002 suspenderá la venta de artículos de madera obtenida de
árboles en riesgo de extinción, como lo exigieron los ambientales
en dos años de incesante campaña.
Otras empresas comunicaron idéntica decisión, y RAN confía
en que la presión sobre Citigroup provoque también una reacción
en cadena en otros bancos internacionales.
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