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por Néfer
Muñoz
SAN JOSE, oct (IPS) Costa Rica tuvo
en 1999 el mayor crecimiento económico por habitante en América
Latina y por su desarrollo aventaja largamente a sus vecinos
centroamericanos, pero los problemas que arrastra lo convierten
en un país desarticulado, advirtió hoy el PNUD.
El informe "Estado de la Nación en desarrollo
sostenible", un análisis social y económico preparado anualmente
por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo)
señala una amplia brecha en Costa Rica entre los indicadores
económicos y la realidad de amplios sectores de población.
El aumento del producto por habitante fue de 5,5 por ciento
en 1999, el mayor de América Latina, pero las clases sociales
más desposeídas no sintieron ningún efecto positivo, según
el PNUD.
Costa Rica es un "país retraído que sigue sin conciliar su
fortaleza con sus oportunidades", y "en este momento es un
país desarticulado", se dice en el informe.
Sus avances en materia de desarrollo humano son importantes,
pero no ha podido evitar que uno de cada cinco hogares viva
bajo la línea de la pobreza, señaló a IPS el coordinador del
informe, Miguel Gutiérrez.
El estudio, que se realiza por sexto año consecutivo y consta
de 414 páginas, rompe mitos difundidos internacionalmente
sobre la democracia, la educación y la economía de Costa Rica.
"Nos creemos un país educado, pero apenas somos uno alfabetizado,
nos alegramos por el incremento de nuestras exportaciones,
pero no nos damos cuenta que pocas empresas locales se benefician
de ellas, y nos consideramos un país democrático, pero no
nos percatamos que cada vez aumenta más la violencia", dijo
Gutiérrez.
La desarticulación del país se explica por el desencuentro
entre los ciudadanos y las instituciones políticas, entre
el gobierno central y los municipios, entre el sistema educativo
y las demandas del mercado laboral, entre la prosperidad del
sector financiero y la escasez de crédito para vivienda, explica
el informe.
Según el PNUD, 23,7 por ciento de los casi 3,5 millones de
costarricenses viven en la pobreza, y en 1999, mientras el
producto interno bruto crecía ocho por ciento, aumentó el
empobrecimiento de los menos favorecidos.
Costa Rica es un estanque cuya superficie tranquila sugiere
que las aguas no se mueven, pero en las profundidades hay
una mezcla de corrientes blancas y turbias.
"Y en el fondo del estanque se abren amenazadoras algunas
grietas: la desconfianza ciudadana, la pobreza que no cede
y la deuda interna", se destaca en el estudio, que fue preparado
por 30 expertos nacionales en economía, sociología, derecho,
educación y ambiente.
La mayoría de los pobres ocupados trabajan por cuenta propia
o en el servicio doméstico y hay 218.000 personas en situación
de extrema pobreza (7,5 por ciento de los costarricenses),
advirtió Isabel Román, que participó en la investigación.
De acuerdo con la investigación, la sociedad siente que es
capaz de construir un país mejor, pero "no logra desamarrar
las fuerzas para hacerlo".
"El país está retraído y desarticulado, no sólo en su economía
sino también en su actitud social", comentó a IPS Sandra Piszk,
Defensora de los Habitantes de Costa Rica.
Piszk, cuyo cargo es el del ombudsman, señaló que el diálogo
interno, tradicionalmente motor de progreso, se ha interrumpido,
pues las autoridades no lo apoyan.
"El diálogo en Costa Rica se ha satanizado" y los recursos
económicos, intelectuales y morales de la población costarricense
no se están aprovechando, afirmó.
El informe también advirtió la situación de las mujeres, discriminadas
en el plano social y en el económico.
Gutiérrez y Román manifestaron preocupación ante la violencia
doméstica, que en la última década ha determinado en promedio
la muerte de dos mujeres por mes.
Las estadísticas de empleo también evidencian la brecha de
género, de acuerdo con el informe. En efecto, el desempleo
femenino llegó en 1999 a 8,2 por ciento, la tasa más alta
de los últimos 10 años, frente a un promedio nacional de seis
por ciento y al 4,9 por ciento del desempleo masculino.
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