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por Andrés
Cañizález
GRAN ROQUE, Venezuela, nov (IPS)
La pregunta que se hizo Alberto Febres el día que asumió la
dirección de la Autoridad Unica de Los Roques fue cómo hacer
para que dentro de 20 años aún se pueda disfrutar de este
archipiélago, que hoy es punto de atención turística y ambiental
en Venezuela.
La respuesta a esa inquietud se construye
con la participación comunitaria y la apuesta a lograr un
desarrollo turístico armónico con la defensa y protección
del ambiente, comentó el propio Febres a IPS.
Los Roques es un archipiélago de 292 islotes, cayos y bancos
de arena con una extensión de 220.000 hectáreas, ubicado en
pleno Mar Caribe y a 170 kilómetros de Caracas. Su centro
poblacional, político y de servicios está en la única isla
llamada Gran Roque.
''Tenemos una obligación moral con nuestros hijos y con toda
Venezuela de que Los Roques pueda ser dentro de dos décadas
lo que es hoy. Un lugar con una naturaleza única, con una
enorme variedad de especies marinas y corales, y los pobladores
tienen plena conciencia de esto'', aseguró Febres.
El conjunto natural fue declarado Parque Nacional en 1972.
Sin embargo, los problemas ambientales causados por la gran
cantidad de visitantes colocó a Los Roques en un punto peligroso,
en especial a partir de la popularización de los paquetes
turísticos desde comienzos de los 90.
''En la piscina natural, del cayo Francisquí, hay mucho corales
muertos. Eso no era así, pero con tanta gente, tanto contacto
humano, se murieron'', narró a IPS un lanchero de la zona
que se dedica a transportar visitantes.
La piscina natural es uno de los puntos de acceso libre en
Los Roques, junto con el cayo Madrisquí. Ambos son los más
visitados.
La Autoridad Unica de Los Roques, que depende del Ministerio
de Ambiente de Venezuela, ha decretado restricciones en la
mayor parte del archipiélago.
Se establecieron zonas de protección marina, con un máximo
de 70 visitantes por día, y de protección integral, donde
sólo pueden ingresar investigadores con un permiso previo.
En la primera área se encuentra la estación biológica que
contiene un importante criadero de tortugas marinas.
La blanca arena, aguas muy claras que permiten la inmersión
deportiva y una vastedad de corales son el hogar natural para
80 especies marinas, afectadas por la pesca indiscriminada,
en particular entre 1985 y 1995, según indicaron pescadores
artesanales de Cayo Muerto.
En la actualidad la pesca está limitada. Pero fue justamente
la variedad y riqueza de peces lo que atrajo a fines del siglo
XIX a los primeros habitantes del lugar, a cuyos descendientes
hoy se les llama roqueños. Eran pescadores que emigraron de
la Isla de Margarita.
Los Roques también fue lugar de tránsito de piratas y corsarios
en siglos anteriores.
Pero hoy, uno de sus cayos, Madrizquí, exhibe unas muy cuidadas
casas pertenecientes a las familias adineradas de Caracas,
una cuestión heredara con anterioridad a que el área fuera
declarada Parque Nacional.
Con una vegetación pobre y ausencia de animales mamíferos,
por la carencia de agua dulce, el atractivo turístico y ambiental
de Los Roques está en sus aguas.
Febres explicó que el plan estratégico de largo plazo prevé
establecer ''límites al crecimiento de población y al flujo
turístico'', aunque no se atreve a dar cifras sobre esos topes.
En Los Roques viven unas 1.200 personas, entre roqueños y
empleados de las empresas turísticas y recibe un promedio
de 70.000 visitantes anuales, de los cuales poco más de la
mitad son extranjeros.
''Tenemos que rescatar el sentido de la sustentabilidad para
que pueda darse esa combinación del turismo con el cuidado
ambiental y necesitamos mejor la calidad de vida para los
habitantes autóctonos, que se expresa en educación y servicios
básicos'', apuntó la autoridad del archipiélago.
IPS constató el comienzo de ejecución del plan de clasificación
de la basura, pionero en Venezuela, que requerirá también
campañas educativas entre los turistas.
En zonas de cayos poco visitadas se aprecian los perjuicios
de la presencia humana, con latas de bebidas gaseosas y de
cerveza vacías y envases plásticos tirados.
Agentes de turismo y pobladores consultados creen que efectivamente
ahora hay mayor interés oficial en torno a Los Roques.
No en vano el anterior director de la dependencia fue destituido
en medio de un escándalo por la acumulación de problemas con
la basura, el agua y el cobro de entrada al Parque Nacional.
La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) apoya
el plan de manejo de la basura en el archipiélago. Un proyecto,
por cierto, en el cual tienen un papel relevante las casi
60 posadas que prestan servicio de alojamiento a los turistas
y donde se produce la mayor cantidad de desperdicios.
Febres entiende que la idea que maneja su despacho se relaciona
con lo estipulado en la flamante Constitución venezolana.
El artículo 310 de la ley fundamental establece que ''el turismo
es una actividad económica de interés nacional, prioritaria
para el país en su estrategia de diversificación y desarrollo
sustentable''.
En Los Roques, por su realidad como polo turístico y el hecho
de ser un Parque Nacional y área natural protegida, necesariamente
deben conjugarse estos dos factores. La apuesta de las autoridades
y de los pobladores es a demostrar que sí es posible.
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