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por Yadira
Ferrer
SANTAFE DE BOGOTA, dic (IPS) La caída
de los precios internacionales del café originada por la sobreproducción
agravó la crisis de los cultivadores colombianos, cuyo ingreso
por exportaciones se redujo 50 por ciento en los últimos cinco
años.
Colombia exportó en 1996 cerca de 11,2
millones de sacos de 60 kilos que le representaron ingresos
por 2.252 millones de dólares, equivalentes a 15 por ciento
del total de las ventas al exterior.
En 1999, la producción colombiana llegó
a 9,5 millones de sacos, una de las más bajas de los últimos
25 años, que significaron ingresos de casi 1.040 millones
de dólares, equivalentes a ocho por ciento del valor de las
exportaciones.
Los caficultores confían en que se cumpla
el plan adoptado este año por la Asociación de Países Productores
(APP), que consiste en retener 20 por ciento del café exportable.
La Federación Nacional de Cafeteros (Federacafé),
que reúne a productores de todo el país, informó en su 59
Congreso concluido este jueves que las exportaciones mundiales
serán de 74 millones de sacos de 60 kilos si se cumple el
programa de retención aprobado por la APP.
En un escenario optimista, con ese volumen
se reducirían los inventarios de los importadores de 17,1
a 11,1 millones de sacos para finales de septiembre del 2001,
lo cual ocasionaría un aumento de precios.
Así mismo, los inventarios en manos
de los países productores subirían de 20,9 a 32,1 millones
de sacos de 60 kilos para la misma fecha.
Pero, de no cumplirse el programa de
retención, la exportación del año cafetero 2000/2001 (de septiembre
a septiembre) podría ser, como mínimo, de 85,2 millones de
sacos. Eso elevaría los inventarios en países consumidores
a volúmenes de 22 millones de sacos al finalizar al año cafetero
en septiembre de 2001.
A largo plazo no basta con retener café,
si bien es cierto que el programa de retención procura un
repunte en los precios a corto plazo, dijo a IPS Jorge Cárdenas,
gerente de Federacafé.
Cárdenas atribuyó la sobreproducción
a "costos laborales muy bajos" con menor rigidez en el mercado
laboral en algunos países y a esquemas muy modernos de agricultura
intensiva en capital, así como a la actividad de grandes empresarios
"sin las limitaciones del minifundio".
Esa situación "hará improbable que se
consigan precios más satisfactorios en un horizonte de mediano
plazo", explicó.
Producir una libra de la variedad de
café pergamino le cuesta a los colombianos entre 1,20 y 1,40
centavos de dólar, mientras que, al cabo de este año, el precio
internacional será de apenas 80 centavos, sostuvo Cárdenas.
Ese precio no es remunerativo para los
productores colombianos, pero para los otros países constituye
un incentivo suficiente para aumentar la inversión, opinó
el gerente de Federacafé.
Colombia tiene más de 500.000 productores
"en diferentes regiones del país, con un ordenamiento y mayores
costos que los de otros países caficultores más compactos
y homogéneos.
Las armas de Colombia para afrontar
son "la calidad y la consistencia de su grano y la gran variedad
de cafés especiales que puede ofrecer al mundo", sostuvo Danny
O'Neill, integrante de la junta directiva de la Asociación
de Cafés Especiales de América e invitado especial al Congreso
de Federacafé.
Colombia fue desplazado este año como
segundo productor mundial por Vietnam, pero, según O'Neill,
cuenta con "las mejores tierras del mundo para producir como
ningún otro país" en lo que refiere a variedad y calidad.
La crisis llevó a que Federacafé haya
previsto para 2001 un recorte de 100 millones de dólares a
los programas de apoyo y de inversión social desarrollados
por la agremiación como los de asistencia técnica, investigación,
educación y obras de desarrollo social.
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