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La huella social de los terremotos |
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Por Néfer Muñoz*
Los terremotos que cambiaron la geografía de El Salvador causaron muerte y destrucción. Ese país enfrenta grandes desafíos económicos y ambientales. Y, además, un enorme reto social: los sismos dejaron profunda huella en la población e incluso provocaron un aumento de la pobreza.
SAN JOSE - Los dos terremotos que cambiaron la geografía de El Salvador a comienzos de este año plantean enormes desafíos ambientales, económicos y sobretodo sociales para este país, justo cuando comenzaba a dejar atrás las consecuencias de la cruenta guerra civil de los años 80.
Los sismos del 13 de enero y del 13 de febrero causaron la pérdida de áreas verdes y la nueva sedimentación hace temer alteraciones en ecosistemas, señaló a Tierramérica la ministra del Ambiente, Ana María Majano.
El primer terremoto tuvo una intensidad de 7,5 grados en la escala de Richter, y el segundo de 6,6 grados. Los sismos dejaron 827 muertos y 4.520 heridos, unas 300.000 viviendas destrozadas y más de un millón de damnificados.
Las pérdidas económicas fueron de 1.600 millones de dólares, una cantidad semejante a los ingresos que El Salvador, de seis millones de habitantes, logra anualmente en concepto de remesas de los emigrantes radicados en Estados Unidos.
"Pero las pérdidas sociales son mucho mayores que las económicas", dijo a Tierramérica el economista William Pleitez, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Pleitez adelantó datos del informe nacional de desarrollo humano, de próxima publicación, que evidencian el incremento de la pobreza de 47,5 a 51,1 por ciento de la población salvadoreña a causa de los terremotos.
La tragedia interrumpió un buen momento para El Salvador. Hacia poco se habían cumplido nueve años de la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin al enfrentamiento armado interno. Al mismo tiempo, el país había logrado mantener una economía estable en medio de la recesión centroamericana. Pero todo eso cambió.
Según las organizaciones ambientalistas, los sismos demostraron que el modelo de desarrollo promovido en El Salvador no era sustentable. "Los terremotos han servido de lección y ahora estamos pagando la factura", manifestó Ricardo Navarro, presidente de la organización no gubernamental (ONG) Amigos de la Tierra Internacional.
Las empresas privadas impusieron tradicionalmente sus intereses a los gobiernos de turno, por lo que han talado, deforestado y urbanizado zonas de gran importancia ecológica, que ahora se han convertido en áreas de alto riesgo, comentó Navarro.
"Esta tragedia nos ha demostrado que no se puede seguir explotando de manera indiscriminada los recursos naturales", sentenció.
Los especialistas consultados también advirtieron que la alteración de ecosistemas causada por los dos sismos hacen temer nuevas tragedias naturales. "Los derrumbes producto de los terremotos han afectado hábitats y desestabilizado muchos terrenos", indicó la ministra Majano.
El gobierno de Francisco Flores trabaja para evitar nuevos desastres, pues en junio comienza la época de lluvias, que dura un semestre, agregó.
"Los próximos meses van a ser todo un reto, pues ahora hay más terrenos falseados y se han incrementado los riesgos de deslizamiento (de tierras)", admitió Majano.
El gobierno, ecologistas y comunidades locales señalan en particular un terraplén de 15 millones de metros cúbicos de sedimentos que obstruye el río Jiboa, uno de los más importantes del país.
El Jiboa, que atraviesa los departamentos de Cuscatlán y La Paz, nace en el lago de Llopango el principal de El Salvador- y desemboca en el océano Pacífico, pero su curso está alterado por los derrumbes.
"Los dos terremotos cambiaron la geografía del país", señaló a Tierramérica Mario Díaz, subdirector de la Comisión de Emergencia Nacional. Algunos derrumbes, como en el caso del río Jiboa, crearon pequeñas represas que se podrían romper, explicó.
La sensación de peligro en caso de futuras tragedias es incrementada por la recurrencia de los episodios sísmicos. De acuerdo con datos manejados por el Centro de Informaciones Geotécnicas salvadoreño, desde el 13 de enero se han registrado más de 7.000 temblores.
* El autor es corresponsal de IPS.
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