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En un estudio de 327 páginas titulado
"Environmental Outlook", publicado esta semana, la OCDE sugiere
una serie de medidas urgentes que los países industrializados
que la integran deberían adoptar para revertir el daño ambiental
en los próximos 20 años.
La eliminación de subsidios en
los países industrializados, y la aplicación de un impuesto
energético vinculado al contenido de carbono de los combustibles
y de un impuesto a los productos químicos podrían, en conjunto,
reducir en 15 por ciento las emisiones de carbono de los países
de la OCDE para 2020.
"Debemos luchar por terminar con
todos los subsidios que van en la dirección equivocada", subrayó
Joke Waller Hunter, director de Ambiente de la OCDE. "Sería
un gran paso incrementar la ayuda agrícola basada en el tamaño
de los predios y no en los niveles de producción".
La OCDE, creada en 1961 en Europa,
reúne a los 30 países más industrializados del mundo, incluso
a Australia, Canadá, Corea del Sur, República Checa, Eslovaquia,
Estados Unidos, Finlandia, Hungría, Japón, México, Nueva Zelanda,
Polonia y la Unión Europea (UE).
El estudio recomienda además aprovechar
la experiencia de lo que define como "éxitos ambientales",
como la virtual eliminación de las emisiones de gases que
afectan la capa de ozono, la eliminación del plomo en los
combustibles y la expansión de la protección de áreas naturales.
Se sugiere la promoción de nuevos
modelos de consumo como el desarrollo de la agricultura orgánica
y otras prácticas agrícolas sustentables, que actualmente
ocupan sólo 2 por ciento de la superficie agrícola total de
los países de la OCDE.
"Los países ricos del mundo deben
actuar para combatir el cambio climático", dijo Waller Hunter
en la presentación del informe, del cual puede verse un resumen
en inglés en www.oecd.org/env, en Internet.
Sólo Estados Unidos es responsable
de 25 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto
invernadero, mientras representa apenas cuatro por ciento
de la población mundial.
El cambio climático ya afecta los
patrones climáticos mundiales, pero la situación será más
grave si las emisiones de carbono de los países industrializados
se incrementan en un tercio, tal como está previsto, para
el año 2020.
No es posible separar el deterioro
ambiental del crecimiento económico, sostuvo Waller Hunter
a IPS. El informe se basa en las previsiones económicas de
los países miembros de la OCDE para 2020, identifica los sectores
productivos que más dañan el ambiente y estima sus consecuentes
impactos ambientales.
La mayor preocupación es el uso
no sustentable de los recursos naturales renovables, la degradación
de los ecosistemas y la consecuente perturbación de los sistemas
ambientales que dan sostén a la vida.
"Debemos empezar a preguntarnos
si lo que llamamos recurso renovable lo es realmente", dijo
Waller Hunter a los periodistas.
Por ejemplo, 75 por ciento de
las pesquerías mundiales son explotadas y "50 por ciento de
los recursos pesqueros mundiales ya están agotados", sostuvo
Waller Hunter.
Por otra parte, la deforestación
tropical continúa a un ritmo alarmante, sobre todo en los
países más pobres, los cuales habrán perdido 10 por ciento
más de los bosques que aún subsisten para el año 2020.
La producción de energía y el transporte
a motor son actualmente los principales emisores de gases
de efecto invernadero y de contaminantes del aire. Pero el
transporte vehicular crecerá 40 por ciento y el consumo de
energía 35 por ciento en las dos primeras décadas del siglo.
"Seis por ciento de las enfermedades
en los países de la OCDE son causadas por las malas condiciones
ambientales, en particular por la contaminación del aire",
asegura el informe.
Además, en la mayoría de los países
industrializados las napas subterráneas de agua están contaminadas
por el uso de agroquímicos. Se estima que en 2020 la descarga
de nitrógeno procedente de la agricultura en los cursos de
agua será 25 por ciento mayor.
Por otra parte, el estudio "Environmental
Outlook" estima que el costo del conjunto de medidas recomendadas
sería insignificante, pues representaría una reducción de
apenas un punto del producto interno bruto previsto para el
conjunto de países de la OCDE en 2020.
Los ministros de Ambiente de la
organización se reunirán el 16 de mayo en París para estudiar
los temas planteados en este informe y adoptar estrategias
para la primera década del siglo XXI.
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