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CHILE: ONG piden protección internacional
de Patagonia |
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por Alicia Sánchez
SANTIAGO, feb (IPS) - Ambientalistas de Chile
pidieron al gobierno que postule ante la Unesco a parte de la Patagonia
chilena como patrimonio de la humanidad, para proteger a esa zona
de la instalación de industrias contaminantes.
Desde los años 70, la Unesco (Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura) ha declarado patrimonio mundial a 730 bienes, 563 de ellos
culturales, 144 naturales y 23 mixtos, por su valor universal y
excepcional histórico, científico, artístico,
estético, arqueológico o antropológico.
Esa declaración implica que la preservación
de tales bienes sea asumida por la comunidad internacional.
La Patagonia chilena, ubicada en el extremo
sur del país y con unos 87.000 habitantes, alberga un rico
ecosistema e importantes reservas de agua, y tales características
la convierten en uno de los lugares menos contaminados del planeta.
Eso podría cambiar de manera radical
si se instala en la zona la firma reductora de aluminio Alumysa,
cuyas actividades pueden destruir lagos, 10.200 hectáreas
de bosque, y animales y plantas, en muchos casos de especies en
peligro de extinción.
La reducción del aluminio es el proceso
por el cual se lo extrae de la alúmina (óxido de aluminio
puro), obtenida a su vez de la bauxita.
Alumysa planea construir una planta reductora
a cuatro kilómetros del puerto de Chacabuco, en la austral
11 región del país, y también instalar tres
centrales hidroeléctricas, un puente, un puerto, 85 kilómetros
de líneas de transmisión eléctrica y 95 kilómetros
de caminos.
La inversión total prevista por la firma
es 2.750 millones de dólares.
Alumysa es propiedad de la empresa canadiense
Noranda, y en Estados Unidos ha debido pagar unos dos millones de
dólares como indemnización por daños a la salud
humana y el ambiente
”Nos oponemos a Alumysa, pero al mismo
tiempo creemos que esta es una oportunidad para levantar propuestas
de desarrollo relacionadas con el turismo sustentable y la agricultura
orgánica”, dijo a IPS Jenia Jofré, directora
de la Corporación Pro Defensa de la Flora y Fauna Chilena.
Esa institución pidió al gobierno
que se determinen áreas de la Patagonia que necesitan conservar
su biodiversidad para que sean nominadas patrimonio de la humanidad.
En la lista del patrimonio mundial de la Unesco
figura desde 1995 el Parque Nacional de Rapa Nui, de la chilena
isla de Pascua, en el océano Pacífico, así
como 14 iglesias de la isla de Chiloé, al sur del país,
que son obras de la Escuela Chilota de Arquitectura Religiosa en
Madera, desde 2000.
El central puerto de Valparaíso, cercano
a la capital, fue postulado hace dos años para integrar esa
lista.
Entre los bienes latinoamericanos declarados
patrimonio mundial de la humanidad en los últimos años
están las reservas del sudeste del bosque Atlántico
en Brasil, incluidas en 1999, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt
en Cuba, incluido en 2001 y la antigua ciudad maya de Calakmul en
México, incluida en 2002.
”La idea es generar en la zona un desarrollo
sustentable con características competitivas y con identidad
local. En el marco de los tratados de libre comercio acordados recientemente
por Chile, la Patagonia brinda a nuestro país la posibilidad
de ofrecer un producto distinto a mercados tan exigentes como el
europeo”, explicó Jofré.
”Alumysa inauguraría e instalaría
a Chile frente al mercado internacional como un potencial basurero
industrial o como un 'santuario' para empresas altamente contaminantes”,
afirmó en un informe Juan Pablo Orrego, de la Fundación
Terram.
La actividad de esa firma ”sería
un retroceso respecto a la fase productiva primaria en que Chile
se encuentra atascado, porque en el país no existe la materia
prima, bauxita u óxido de aluminio, para abastecer la planta
reductora, la que tendría que importar desde Brasil, Jamaica
o Nueva Zelandia”, arguyó.
La industria salmonera tampoco está
de acuerdo con el proyecto, por sus riesgos de emisión de
fluoruros y sulfuros hacia el aire y el agua, que serían
incompatibles con su actividad.
La planta produciría más de 600
mil toneladas de desechos al año.
La explotación industrial del salmón,
el turismo y la pesca artesanal e industrial son responsables en
la zona de unos 20 mil empleos, o sea 20 veces más que los
que ofrecería Alumysa.
”Esperamos que las autoridades sean capaces
de reconocer el valor de la biodiversidad de esta zona como patrimonio
de Chile y el mundo, y de promover posibilidades de desarrollo sustentable
para la región”, destacó Jofré.
El estudio de impacto ambiental presentado
por Alumysa fue rechazado por el gobierno, y la empresa elabora
un nuevo informe en la materia que debe presentar en los próximos
meses.
Los representantes de filiales en 68 países
de la organización no gubernamental Amigos de la Tierra declararon
su apoyo irrestricto a las instituciones de la sociedad civil que
defienden la zona y se oponen al proyecto Alumysa por considerarlo
insustentable.
Para proteger otras zonas del país ricas
en biodiversidad, se han realizado diversas experiencias, de las
cuales la más polémica fue la del empresario estadounidense
Douglas Tompkins, quien hace una década compró 17
mil hectáreas de bosque templado lluvioso para evitar su
destrucción por empresas forestales.
El proyecto de Tompkins fue apoyado por grupos
ambientalistas, pero rechazado por otros sectores, en su mayoría
empresariales, que pusieron en duda sus intenciones declaradas de
proteger los bosques.
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