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Urge un debate más inteligente sobre el sida

Por Wangari Maathai*

Decir que los blancos desarrollaron el virus para destruir Africa es descabellado. Los africanos debemos fomentar una discusión más libre sobre la pandemia, escribe en esta columna exclusiva para Tierramérica la ambientalista keniana galardonada con el Nobel de la Paz 2004.

NAIROBI.- El VIH/SIDA se ha convertido en una devastadora pandemia en muchas regiones de África y se está difundiendo silenciosa y rápidamente a través de caseríos y zonas rurales dejando tras de sí una estela de muerte y miseria.

Esto sucede, en parte, porque la enfermedad predispone a las personas infectadas a sufrir otros males, como la tuberculosis. El sida continúa así socavando los esfuerzos en pro del desarrollo.

Muy pronto tendremos 15 millones de huérfanos que han perdido ambos padres a causa del sida y que deben ser criados por sus abuelos o quienquiera haya quedado con vida de todos sus familiares. Ahora hay muchas casas con puertas clausuradas porque todos sus ocupantes han muerto.

Ningún pueblo está sufriendo tal devastación en medio de una gran miseria y abandono.

Hace falta que una información correcta llegue a las comunidades locales, porque desinformación es grave. Por ejemplo, se ha atribuido esta enfermedad a una maldición de Dios o se dice que tener relaciones sexuales con una virgen cura la infección.

Estas creencias han conducido a un gran aumento de las violaciones contra las niñas.

En el calor de este debate complicado por perspectivas culturales y religiosas, yo misma he sido blanco de falsas acusaciones.

Es por lo tanto fundamental para mí afirmar que ni he dicho ni creo que el virus fue desarrollado por personas blancas o por potencias blancas con el fin de destruir al pueblo africano. Tales versiones son malvadas y destructivas.

Nosotros, en África, debemos fomentar un debate más libre e inteligente sobre la amenaza del sida.

Yo estoy particularmente preocupada por las muchas muchachas pobres que no ven otra opción para ganarse la vida que vender sexo. Las jovencitas están siendo afectadas por la enfermedad en forma desproporcionada. Imposibilitadas de acceder a la instrucción, al cuidado médico y al derecho de propiedad, están siendo víctimas, cada vez más, de la violencia, las violaciones y la prostitución.

No soy una experta en VIH/SIDA pero, enfrentada al monumental impacto que la epidemia tiene en mi sociedad, yo me informo.

Cuando se busca mi consejo, yo enfatizo ante las comunidades locales la necesidad de tomar seriamente a esta enfermedad, de que las personas se hagan controlar y de que se enfrente su difusión.

Yo subrayo la necesidad de defender los valores sociales positivos que sostienen a nuestras sociedades tradicionales, así como de la abstinencia entre los jóvenes y de la fidelidad de las dos partes en el matrimonio.

Hoy en día, el uso del preservativo es una opción. Es importante que todas las opciones a disposición sean usadas responsablemente.

A menudo nos vemos enfrentados a comportamientos irresponsables. En Kenia, por ejemplo, hay muchas personas que han infectado deliberadamente a otras y confesado su acción. Y durante el gobierno anterior de ese país (1978-2002), la difusión de
la enfermedad fue mantenida en secreto durante nada menos que 16 años.

En Uganda, 15 años atrás, el temor era que el sida pudiera destruir a toda la sociedad.

Ahora, hay un espectacular mejoramiento de la situación y la explicación de éste es el liderazgo político responsable bajo el gobierno del presidente Yoweri Museveni.

Los líderes masculinos en toda África deberían buscar inspiración
en los ex presidentes Nelson Mandela, de Sudáfrica, y Kenneth Kaunda, de Zambia, quienes están utilizando gran parte de su tiempo y esfuerzos para luchar contra la pandemia.

* La autora es ambientalista keniana y Premio Nobel de la Paz 2004




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