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Tras las huellas de los toromonas |
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Por José Luis Alcázar*
Una
nueva expedición intentará confirmar la existencia de una etnia
aislada en la selva boliviana. Ningún científico ha logrado verla
todavía.
TARIJA, Bolivia, 5 Jun (Tierramérica).- Una
expedición científica volverá este invierno austral a la nororiental
selva boliviana de Madidi, para certificar definitivamente la existencia
de la antigua etnia toromona, origen de la leyenda del Paititi,
una versión de El Dorado en la Amazonia sur.
En diálogo con Tierramérica, Pablo Cingolani, jefe de la expedición,
dio cuenta de la enorme tarea a la que está dedicado desde el año
2000, cuando comenzó las incursiones en la jungla del Parque Madidi
buscando a los invisibles toromonas.
Los antepasados de estos indígenas, dirigidos por el legendario
cacique Tarano, pusieron en jaque a los conquistadores españoles
durante los siglos XVI y XVII, impidiendo su asentamiento en la
zona.
Además de los toromonas, existen otros pueblos perdidos en la selva
amazónica boliviana, según Cingolani.
Se trata de "sobrevivientes al genocidio que trajo aparejada la
explotación del caucho desde mediados del siglo XIX hasta la Primera
Guerra Mundial y, más tarde, los efectos devastadores de la explotación
indiscriminada de los recursos naturales de la Amazonia”, explicó.
Antes, en 2000, 2001 y 2003, hubo otras tres expediciones oficiales
--declaradas "de interés nacional" por el Congreso legislativo boliviano--
en el Parque Nacional Madidi, considerado uno de los más importantes
del mundo por su biodiversidad.
Con una superficie de 18 mil 957 kilómetros cuadrados, la reserva
contiene 733 especies de fauna y mil 100 de aves, que representan
90 por ciento de la avifauna de Bolivia y 11 por ciento de la de
todo el planeta.
Durante sus viajes, Cingolani encontró evidencias que sugieren que
dentro del valle del río Colorado (o Pukamayu) vive un grupo humano
aislado, identificado como los toromonas históricos.
Este científico y periodista argentino planeó su viaje siguiendo
la ruta del explorador inglés Percy Harrison Fawcett, quien recorrió
la zona en 1911 y desapareció en el intento de encontrar a los toromonas.
Lo mismo le ocurrió al noruego Lars Hafskjold en los años 80. Las
excursiones científicas actuales también buscan a este expedicionario
perdido.
Cingolani informó que se está preparando la cuarta expedición oficial
para el invierno boliviano, a fin de completar su "trabajo de campo
y presentar suficientes indicios que prueben la sobrevivencia de
los toromonas históricos, respetando su derecho al aislamiento".
Se trata de dar "una respuesta definitiva" sobre la existencia de
esta etnia, dijo a Tierramérica Alvaro Díez Astete, prestigioso
antropólogo boliviano y segundo al mando de la expedición.
La situación de otros pueblos indígenas en aislamiento voluntario
en las tierras bajas de Bolivia será abordada a través de la Fundación
Madidi, según Díez
En Bolivia hay 33 etnias, con un abanico poblacional que va desde
los quechua (2,5 millones) y aymara (1,5 millones) hasta los pacahuara
(11 personas). En la Amazonia, Chaco y Oriente de Bolivia se destacan
29 etnias (300 mil personas), 14 de las cuales presentan están en
situación extremadamente crítica.
Tanto Cingolani como Díez Astete, con el apoyo del destacado antropólogo
belga Vincent Brackelaire, desarrollaron en los últimos cinco años
una cruzada internacional sobre la situación de los indígenas en
aislamiento voluntario.
Los tres especialistas esperan constituir este año la Alianza Internacional
para la Protección de los Pueblos Indígenas Aislados, que se prevé
incluya a la Organización de las Naciones Unidas, la Organización
de Estados Americanos, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas
de la Cuenca Amazónica y la Unión Mundial para la Naturaleza, así
como a gobiernos, particularmente de la región.
Pueblos aislados se encuentran en la cuenca amazónica de Bolivia,
Brasil, Colombia, Ecuador y Perú, y en el Gran Chaco de Paraguay
y Bolivia.
A fines de abril, el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
apoyó oficialmente a la Expedición Madidi en su cometido por certificar
la existencia del pueblo toromona y las acciones para garantizar
la protección a su vida, su cultura y sus derechos humanos.
Pero pese al apoyo regional e internacional, Cingolani advirtió
que la situación de los pueblos que habitan la Amazonia continental
--la mayor reserva mundial de pueblos sin contacto-- es alarmante.
“Todos, sin excepción, están en peligro de desaparición forzada",
señaló.
Díez Astete acotó que "es dolorosamente irónico, como dice Brackelaire,
que numerosas especies animales en vías de extinción estén mejor
protegidas gracias a la Cites (Convención sobre el Comercio Internacional
de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) que los últimos
pueblos desconocidos del planeta".
Ambos expedicionarios esperan que el gobierno del presidente Evo
Morales, "que por su origen (indígena) seguramente tendrá mayor
sensibilidad", y la futura Asamblea Constituyente adopten medidas
para garantizar el aislamiento y la preservación cultural de los
toromonas y las otras etnias.
* Colaborador de Tierramérica
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