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Alerta por celulares en desuso |
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Por Daniela Estrada *
Se
expande la telefonía móvil en América Latina, pero no hay suficientes
normas ni tecnología para manejar los aparatos obsoletos, que pueden
contener metales dañinos para la salud.
SANTIAGO, 28 Ago (Tierramérica).- Pese a que
la telefonía móvil registró un crecimiento exponencial en América
Latina, la región no tiene políticas integrales para el tratamiento
de los equipos en desuso, que son fabricados con materiales tóxicos
para el ambiente y la salud de las personas.
Según un estudio del 21 de agosto de la consultora LatinPanel, 70
por ciento de la población latinoamericana tiene un teléfono celular.
Entre los países con mayor penetración de esta tecnología se destacan
Colombia (90 por ciento), Venezuela (89 por ciento), Chile, (87
por ciento) y Bolivia (82 por ciento).
En la región no existen enormes vertederos de basura electrónica
proveniente de países desarrollados –como sucede en países como
China y Pakistán--, pero el explosivo aumento de los teléfonos móviles
ya comienza a preocupar a las autoridades.
Cada vez son más las personas que desechan sus celulares antes que
concluya su vida útil, motivadas principalmente por los adelantos
tecnológicos. Los teléfonos "viejos" son entregados a familiares
o amigos, o guardados indefinidamente en los hogares. Sin embargo,
en muchos casos los equipos en desuso terminan en vertederos tradicionales
por falta de normativa e información.
Todavía son aisladas las experiencias de reaprovechamiento o reciclaje
de celulares, impulsadas en gran medida por organizaciones benéficas,
que derivan los productos a empresas especializadas. Sólo algunos
operadores de telefonía móvil tienen programas de devolución de
equipos.
Colombia es el único país que apuesta a campañas masivas. A comienzos
de este mes, el gobierno de Alvaro Uribe y las empresas del rubro
firmaron un acuerdo para recoger los teléfonos en desuso y enviar
aquellos que no se pueden manejar localmente a Europa, donde existe
mejor tecnología en reciclaje y destrucción de desechos tóxicos.
En México, 40 de cada 100 habitantes son usuarios de telefonía celular,
lo que equivale a 40 millones de personas. El primer diagnóstico
de los residuos electrónicos en el país apenas estará disponible
a comienzos de 2007, y es sobre esa base que se espera formular
un plan de tratamiento, informó a Tierramérica Mario Yarto, coordinador
del estudio en el estatal Instituto Nacional de Ecología de México
Por ahora sólo existe una ley general de gestión de residuos de
2003, que incluye un procedimiento especial para los desechos tecnológicos.
Pero aún no está reglamentada, por lo que los celulares llegan a
los rellenos sanitarios comunes.
En Brasil existen 93 millones de celulares, uno por cada dos habitantes.
Ahí está vigente una resolución del Consejo Nacional del Medio Ambiente
(Conama) que obliga a los fabricantes a recoger y dar un destino
adecuado a pilas y baterías que tengan metales tóxicos por encima
de límites considerados peligrosos para la salud, como cadmio, plomo,
níquel y óxido de mercurio.
Sin embargo, Marcelo Furtado, de la campaña de residuos tóxicos
de Greenpeace Brasil, dijo a Tierramérica que la norma no es cumplida,
ya que el volumen de baterías producido es muy superior al recogido.
El experto aseguró que el consumidor no siempre sabe lo que puede
botar o devolver a los fabricantes ni tiene claro dónde debe depositarlo.
Por esto se requiere que los teléfonos indiquen visiblemente sus
componentes y se dispongan lugares de recolección.
Actualmente, el gobierno brasileño elabora una política nacional
de residuos sólidos, que será presentada al Congreso como proyecto
de ley y que deberá actualizar y regular los distintos desechos
electrónicos, incluyendo los celulares.
En Chile, donde existen 11 millones de celulares, no hay leyes que
obliguen a las empresas a reciclar sus excedentes electrónicos,
aunque la gubernamental Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama)
comentó a Tierramérica que la creación de una norma está dentro
de su agenda de trabajo.
El año pasado entró en vigencia un reglamento para el manejo de
residuos peligrosos, que es un paso adelante pero no soluciona el
problema de fondo. Hoy, el reciclaje de productos electrónicos depende
principalmente de la iniciativa privada.
No obstante, a comienzos de este año el municipio de Vitacura, uno
de los más acaudalados de la capital chilena, inició un pionero
plan de reciclaje de aparatos electrónicos.
Recycla es la única empresa en Chile que se preocupa del destino
final de estos equipos, entregando las baterías de celulares a Hidronor,
compañía local dedicada al manejo de desechos peligrosos. Los componentes
que no pueden ser reutilizados ni reciclados en el país son exportados
a Europa para ser fundidos en empresas especializadas.
Mauricio Núñez, de Recycla, dijo a Tierramérica que "se debe legislar"
como en Europa o Estados Unidos, "donde las empresas que venden
un artículo se preocupan de recibir o reciclar el que queda obsoleto".
Según Núñez, en el país existen varios basurales clandestinos y
empresas que aseguran reciclar aparatos electrónicos, "lo cual no
es verdad".
"Sé que en una parcela ubicada en Hijuelas (quinta región) una persona
natural tiene más de 10 mil baterías de celulares sin querer hacerse
cargo de su destino final", denunció.
* Corresponsal de IPS. Con aportes de Mario
Osava (Brasil) y Diego Cevallos (México) |