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Violencia contra activistas ambientales |
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Dorothy Stang, 73 años y nacionalizada
brasileña, trabajó durante cuatro décadas en
favor de los campesinos pobres de la Amazonía, en colaboración
con la Comisión Pastoral
de la Tierra. A fines de los años 90 comenzó a
ser amenazada de muerte por parte de hacendados.
El sábado 12 fue ultimada de seis balazos,
presuntamente disparados por dos sicarios. El gobierno del presidente
Luiz Inácio Lula da Silva, que movilizó el ejército
a la zona para tratar de controlar la violencia agraria, comparó
el caso con el de Chico
Mendes, uno de los mártires ambientales más conocidos,
asesinado en 1988.
Líderes ambientales alrededor del mundo,
a menudo vinculados con la defensa de ecosistemas que son hogar
de comunidades originarias pobres, son sistemáticamente amenazados,
detenidos, torturados y asesinados, denuncian organizaciones no
gubernamentales, ONG.
Las campañas específicas en favor
de los defensores del ambiente tomaron impulso global a mediados
de los años 90, tras el asesinato de Ken Saro Wiwa, poeta
y activista de Nigeria quien movilizó a la comunidad
originaria ogoni en una protesta pacífica contra la corporación
petrolera Shell, por sus daños ambientales en el país
africano.
Saro-Wiwa fue ahorcado en 1995 junto con otros
ocho activistas ogoni por órdenes del entonces dictador nigeriano
Sani Abacha.
El asesinato de Saro-Wiwa motivó a dos
poderosas ONG de Estados Unidos, Amnistía
Internacional y Sierra
Club, a organizar una amplia campaña para llamar la atención
en torno al vínculo entre derechos humanos y medio ambiente.
En octubre de 1995, ambos grupos y la ONG
TransAfrica enviaron cartas, entre otros, a los entonces mandatarios
Bill Clinton de Estados Unidos y John Major de Gran Bretaña,
para alertarlos sobre la grave situación de deterioro de
los derechos humanos en Nigeria.
Las dos organizaciones lanzaron más
tarde, entre 1999 y 2202, otra campaña conjunta “Defendiendo
a los defensores”, con el fin de presionar al gobierno
de Estados Unidos para tomar acción en casos de violaciones
a los derechos humanos de activistas verdes en el mundo.
En América Latina, hay pocos reportes
minuciosos sobre el tema. Uno de los primeros esfuerzos de compilación
fue realizado por el Centro
de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), con sede en Argentina.
En su informe El
costo humano de defender el planeta, CEDHA da cuenta de numerosos
casos, como el del dirigente laboral Oscar
Olivera, premiado con el galardón ambiental Goldman por
sus esfuerzos contra los planes de privatización del agua
en Bolivia.
CEDHA también reporta sobre las protestas
de los indígenas pehuenches contra la construcción
de la central hidroeléctrica Ralco, en Chile, y la movilización
contra la tala de bosques nativos en el departamento hondureño
de Olancho, liderada por el sacerdote Andrés Tamayo.
Los activistas ambientales se encuentran en
una situación particular de doble vulnerabilidad, dice CEDHA.
La mayoría de los casos que defienden chocan no sólo
contra los intereses del Estado, sino de poderosos grupos económicos
en connivencia con el Estado, sostiene.
Los casos de los campesinos mexicanos Rodolfo
Montiel y Teodoro Cabrera, presos por su oposición a la tala
de los bosques, fueron incluidos en el reporte Diez
casos urgentes de abusos a los derechos humanos, de Amnistía
Internacional y Sierra Club.
El reporte también llamó la atención
sobre los atropellos a los que ha sido sometido el pueblo kiwchua
de la provincia amazónica de Pastaza, en Ecuador, que se
opone a la explotación petrolera.
Expertos en derecho ambiental en el continente
promueven una campaña para motivar a comunidades indígenas
y activistas ambientales a presentar peticiones ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, tras el célebre caso
Awas
Tingni, que impuso jurisprudencia en 1988.
La comunidad indígena sumo de Nicaragua
logró que la Comisión dictaminara como ilegal la tala
de bosques en su hábitat, con lo que se estableció,
por primera vez, la competencia de un tribunal de derechos humanos
para acoger casos ambientales.
El pueblo
inuit de tierras árticas enviará en las próximas
semanas una petición a la Comisión, con la esperanza
de que establezca que Estados Unidos, como mayor emisor de gases
invernadero causantes del calentamiento global, es responsable por
los daños ambientales que amenazan su sobrevivencia.
CEDHA
Sierra Club
Amnesty
International
Chico Mendes
Defending
the Defenders
10
Urgent Cases
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