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Para Elena
Poniatowska, la realidad de los pueblos no puede desvincularse
de la obra de los escritores. Más aún, en el
caso de los creadores latinoamericanos, la miembro emérito
del Sistema Nacional de Creadores de México sostiene
que aquellos pueden muy bien servir a las sociedades plasmando
la verdad.
Escribir
bien es pensar bien, afirmaba hace cuatro décadas la
periodista y narradora nacida en 1933 en París, Francia,
pero radicada en México desde 1942, al defender la
opción creadora de reflejar la realidad y plantear
la verdad sobre una situación.
Los años
acumularon una obra vasta de la autora de "Tinísima"
y "La flor de lis". Pero también demostraron
la consistencia del pensamiento de quien ha sido capaz de
retratar como pocos pasajes determinantes de la vida de los
mexicanos.
Los testimonios
relatados en "Nada nadie. Las voces del temblor",
expresan con nitidez el drama de muchas personas aquel jueves
negro del 19 de octubre de 1985, cuando un terremoto sacudió
las entrañas de la capital mexicana.
"La
noche de Tlatelolco" es una lectura obligada para comprender
un episodio que abrió una herida sin cicatrizar de
la historia contemporánea de México. La matanza
de un número -jamás conocido hasta ahora- de
estudiantes que reclamaban democracia en un movimiento que
recorría las calles en el convulso 1968, es acaso la
obra definitiva de Poniatowska.
Detrás
de la dueña de una de las mayores plumas de la literatura
mexicana hay sin embargo una sencilla y suave mujer que ha
sumado miles de ejercicios de pregunta-respuesta que la convirtieron
en la entrevistadora por excelencia de este país. Entre
tantos personajes que respondieron a sus cuestionarios, Poniatowska
otorga la categoría de mejor entrevistado simplemente
a todo aquel "apasionado con lo que hace".
Elenita,
la hija de un descendiente directo de Estanislao Augusto Poniatowski,
último rey de Polonia, es entonces una auténtica
princesa, pero que rompe todos los moldes al abrir personalmente
la puerta de su casa, en un barrio colonial del sur de la
ciudad de México, a jardineros, barrenderos o pordioseros
que encuentran en su hogar alimento para saciar el hambre.
Tampoco
existe acto a favor de los más marginados en México
que no incluya su nombre.
Su obra,
traducida al inglés, francés, italiano, alemán,
polaco, checoslovaco, sueco, noruego y danés, e incluida
en varias antologías en México y el extranjero,
mereció los principales premios que la literatura mexicana
otorga.
Obra publicada:
Lilus
Kikus, Los Presentes, 1, 1954.
Los cuentos de Lilus Kikus (adaptada para teatro con el título
La edad feliz), Universidad Veracruzana (UV), 1967.
De noche vienes, Grijalbo, 1979.
Métase mi prieta entre el durmiente y el silbatazo,
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
Material de Lectura, El Cuento Contemporáneo, 1982.
ENSAYO:
Melés y teléo (apuntes para una comedia), revista
Panorama, 2, 1956.
Todo empezó el domingo, Fondo de Cultura Económica
(FCE), Vida y Pensamiento de México, 1963.
La noche de Tlatelolco, Era, 1971.
Gaby Brimmer (testimonio), Grijalbo, 1979.
Fuerte es el silencio, Era, 1980.
La casa en la tierra (fotografías de Mariana Yampolski),
Instituto Nacional Indigenista (INI)/FONAPAS, 1980.
El último guajolote, Secretaría de Educación
Pública (SEP)/Martín Casillas, Memoria y Olvido,
Imágenes de México, 1982.
¡Ay vida, no me mereces!, Joaquín Mortiz, Contrapuntos,
1985.
Nada, nadie. Las voces del temblor, Era, 1988.
Tlacotalpan (testimonio, fotografías de Mariana Yampolski),
Instituto Veracruzano de Cultura, 1988.
Juchitán de las mujeres (testimonio, fotografías
de Graciela Iturbe), Ediciones Toledo, 1989.
Bailes y Balas. Ciudad de México 1921-1931 (archivo
fotográfico Díaz Delgado y García), Archivo
General de la Nación, 1991.
ENTREVISTA:
Palabras cruzadas, Era, 1961.
Domingo 7, Océano, 1982.
Todo México, Diana, 1990.
Todo México, volumen II, Diana, 1994.
NOVELA:
Hasta no verte Jesús mío, Era, 1969.
Querido Diego, te abraza Quiela, Era, 1978.
Moletiques y pasiones, Era, 1987.
La flor de Lis, Era, 1988.
Tinísima, Era, 1992.
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